Los políticos nos consideran perros flauta, una generación perdida que no sabe lo que quiere, pero curiosamente cuando salimos a la calle para decir lo que NO queremos, surge entonces la amenaza y piensan que les vamos a quitar sus privilegios. Sus cabezas ponen en marcha la maquinaria y discurren, no saben ustedes cuanto, la forma de coartar esa libertad de expresión amparada en la constitución y que es un derecho ciudadano, perdón que ya los derechos es lo que nos están quitando. Si tenéis la oportunidad de escuchar a un político siempre dirá que él ha sido elegido por el pueblo, el mismo pueblo descontento que se está quejando. Si ocurriese que los 5 millones de parados, añadido a los estudiantes que no engordan esa cifra, más la gente descontenta que sí trabaja pero cada día en peores condiciones, que obtendríamos como resultado a esta ecuación, pues yo se lo digo, tendríamos un cambio político sin precedente y que no ha sido consensuado en las urnas, porque el voto se ha convertido en una forma de legalizar la corrupción y de legitimizarlos en sus políticas antisociales, las mismas políticas que no benefician al pueblo. Saben, les diré una cosa, el político de turno solo se acuerda de usted cuando se acercan las elecciones después cuando son los elegidos a gobernar es cuando se les llena sus comisuras de saliva pensando en la manera de cómo se van a enriquecer gracias a unos cuantos papeles que un 80% del votante no ha leído, me refiero a sus listas ya que el votante lo único que ve es el logo del partido político que cree que va a defender sus intereses, una falacia de un sistema capitalista diseñado para burgueses.

Para los que leen estos blogs, o retuiteamos, no voy a mencionar el color político porque todos están involucrados, pero os diré que lo que se ha recortado en sanidad y educación ha servido para financiar Bankia, así que, el pueblo si no empieza a despertar se verá en un sueño profundo, o lo que es lo mismo, un laberinto del miedo donde el ejercito azul cada día obtiene poderes para ejercer la autoridad dictatorial que a la fuerza somete al ciudadano descontento. Este sistema de sociedad debe encontrar por fin el final para diseñar otro complejo entramado político que nos beneficie a todos y no a una raza de personas elitistas que creen que el mundo es suyo.
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