Desde que se fundó la revista del Picudo Blanco en 2007 muy pocas son las revistas que se hacían en Alicante y provincia de ámbito literario e ilustrativo. Por mencionar alguna Vulture que se publica en Valencia y se distribuye en Alicante, Empireuma en Orihuela, El Sismógrafo en Guardamar o Auca en Alicante.

En Elche se estaba realizando una revista de unas dos hojas tamaño A3 que el último número que editaron fue en el 2006, se llamaba la “Gacetilla Literaria” y sus fundadores se separaron aceptando lapidarla para siempre, por ello cuando a una parte de esos fundadores les propuse el proyecto de la nueva revista aceptaron sin apenas vacilar.

La idea para esta nueva revista surgió cuando colaboraba como fotógrafo y escritor en un periódico de tirada gratuita denominado “EL PUENTE QUE NOS UNE” su director y amigo en la actualidad Felix González fue quien me enseñó la elaboración y edición de un periódico. Aunque será en un congreso de literatura en Cádiz que llevaba por título “Poesía Última 2007” que organizaba la Fundación Rafael Alberti cuando conocí a Jesús Graván Sánchez, escritor de Puerto de Santa María (Cádiz). Ambos compartiríamos opiniones además de una amistad. Meses más tarde colaboraría en su revista “HORIZONTE LIBRE” que ha dejado de publicarse y por supuesto él colaboraría como uno de los primeros escritores en ese primer número de la nueva revista a la que se le pondría “EL PICUDO BLANCO”. Cuando elaboré el proyecto y me puse a idear un nombre que definiera un poco el ideal de literatura en Alicante, fueron muchísimos los nombres que barajé pero a pesar de ello ninguno me parecía el más adecuado y fue un columnista del periódico “INFORMACIÓN” que hablaba de la plaga que asolaba las palmeras “el picudo rojo” y casi a modo de conclusión de su artículo de opinión, hizo mención de una plaga que un futuro no muy lejano se comerían las hojas de los libros, el escritor del periódico hacía una metáfora a los libros que no se leen y que acaban siendo devorados por los lectores o por el olvido. Aunque definió esta plaga como un picudo invisible a mí se ocurrió que puesto que las hojas eran blancas que fuese este su color que definiera al nuevo picudo blanco, y decidí buscar en el diccionario y en internet si ya existía una plaga con este nombre y sólo encontré el nombre como sinónimo del pez espada, entonces fue cuando decidí apropiarme de dicho nombre (aunque en este caso como plaga) para este nuevo proyecto de papel. Aunque el articulista nunca imaginó cuando explicaba en su artículo que si una hoja estaba en blanco es casi imposible conseguir que se lea y si la antiplaga (haciendo mención al lector) no curaba al mal de los libros que es el olvido, sería el mismo olvido como esa epidemia que se los va comiendo, aunque tampoco imaginó que su articulo sería fruto de mi inspiración para el título y parte de la historia que se utilizó como presentación en el número 1. Ahora venía lo más difícil, y era encontrar la subvención para que la revista fuese una realidad. A pesar de que traquetee muchas aldabas de portones ya cerrados herméticamente, no pude encontrar a nadie que apoyase este proyecto que todavía no era palpable. El número 1 al final salió con capital particular y fue entonces cuando se consiguió que para posteriores números hubiese un patrocinador que en este caso fue el Ayuntamiento de Elche quien apostó por él desde el primer momento. Pero esa apuesta estuvo avalada por escritores de Elche con un generoso curriculum literario, escritores como Antonio Zapata Pérez o el mismo Pere Vicente que había sido el director de la revista “Gacetilla Literaria” ya desaparecida como mencioné antes. La revista no pretende ser localista, ni provincial, ni regional, sino internacional de lengua hispana en su mayoría. Ilustraciones, fotografías, cuentos, poesías, fragmentos de obra de teatro esta son una parte de los que se puede encontrar en la revista. Los colaboradores de la revista van desde Argentina, hasta Méjico, Perú, Nicaragua, Bélgica, Chile y por supuesto España. Con Chile gracias al maravilloso contacto de una pintora Chilena, Antonella Auda Rojas, que conocí aquí en España en un Centro de Arte Rural en el que yo estaba becado. Pues gracias a ella y a Internet (por supuesto) nos puso en contacto con artistas de su país en especial con Valparaíso y juntos colaboramos a finales del año 2008 en una antología, libro que pretendió homenajear a la amistad que hubo entre Pablo Neruda (Neftalí Reyes) y al poeta Oriolano Miguel Hernández Gilabert. El libro que se publicó se tituló, “Antología Irregular en tonos Blanco y Azul”. Pero nuestras colaboraciones no han sido sólo en un libro, ellos han participado en la revista “EL PICUDO BLANCO” y nosotros lo hemos hecho en su revista literaria titulada “LA BOTELLA DEL NAÚFRAGO”. La revista de “EL PICUDO BLANCO” por su diseño y su fabulosa presentación además de cuidar su calidad de textos e ilustraciones ha sido elogiada por académicos, escritores e ilustradores reconocidos en el mundo del arte. El diseño del primer número fue de la Granadina (Elysa Castro), el segundo número fue de un Sevillano (Manuel Carabias Plaza), el número tres de la revista lo realizó la Ilicitana (Silvia Orozco Torres) y el número cuatro que no es el último número lo ha confeccionado la Catalana afincada en Almería (Ana Beatriz Reina Rojas). El futuro de la revista pasa por ser un referente en Alicante y poder exportar e importar cultura a través de este escaparate de hojas que se llama “El Picudo Blanco”, por ello el que colabora no tiene un perfil definido, aunque si hemos tenido como colaboradores a escritores de la talla de Germain Droogenbroodt en el número 1 y en el 2, Vicente Molina Foix en el número 2, Carlos Vaquerizo Torres y Roberto Edward Gurney en el número 3 o Francisco Lezcano Lezcano para el 4, o ilustradores como Federico Crow, Victoriano Izquierdo, Antonella Auda Rojas, Eduardo Martínez Cano, Elysa Castro, Juanjo Viota Sanz o Silvia Orozco entre los más destacados por su amplia trayectoria artística. Los redactores son integrantes de la agrupación literaria y cultural de El Picudo Blanco y cuando se va ha editar una nueva revista que eso sólo sucede cada seis meses, se reúnen y seleccionan los textos que nos han enviado, por mediación de contactos que tenemos en Internet además de realizar un llamamiento a todos los escritores e ilustradores que conocemos. La formación de redactores la componen escritores y licenciados en periodismo que también son escritores. El subdirector de la revista Manuel Valero Gómez, tuvo el privilegio de presentar su libro aquí en la Universidad gracias al apoyo incondicional de José Alberto Avilés. La composición de la revista es un tanto compleja ya que se coordina a los escritores seleccionados con los ilustradores que van a ser quienes los ilustren. esde 2007 para atrás muy pocas son las revistas que se hacen en Alicante y provincia de ámbito literario e ilustrativo.

En la ciudad de Elche do0nde resido en estos momentos, tiempo atrás se hacía una revista de unas dos hojas tamaño A3 que desapareció, se llamaba la “Gacetilla Literaria” y sus fundadores se separaron aceptando lapidarla para siempre, por ello cuando a una parte de esos fundadores les propuse el proyecto de la nueva revista aceptaron sin apenas vacilar y se llegaría a denominar “EL PICUDO BLANCO”.

La idea para esta nueva revista surgió cuando al asistir a varios congresos de literatura donde acudía como oyente y fue en uno de esos congresos donde conocí a escritores que además de tener sus proyectos personales dirigían sus propias revistas.

Fue Jesús Graván Sánchez un escritor de Puerto de Santa María (Cádiz) que durante un congreso titulado Poesía Última 2007 de la Fundación Rafael Alberti, compartimos opiniones. Meses más tarde colaboraría en su revista “HORIZONTE LIBRE” que ha dejado de publicarse y por supuesto él colaboraría como uno de los primeros escritores en ese primer número de la nueva revista a la que se le pondría “EL PICUDO BLANCO”.

Cuando elaboré el proyecto y me puse a idear un nombre que definiera un poco el ideal de literatura en Alicante, fueron muchísimos los nombres que barajé pero a pesar de ello ninguno me parecía el más adecuado y fue un columnista del periódico “INFORMACIÓN” que hablaba de la plaga que asolaba las palmeras “el picudo rojo” y casi a modo de conclusión de su artículo de opinión, hizo mención de una plaga que un futuro no muy lejano se comerían las hojas de los libros, el escritor del periódico hacía una metáfora a los libros que no se leen y que acaban siendo devorados por los lectores o por el olvido. Aunque definió esta plaga como un picudo invisible a mí se ocurrió que puesto que las hojas eran blancas que fuese este el color que definiera al nuevo picudo blanco, y decidí buscar en el diccionario y en internet si ya existía una plaga con este nombre y sólo encontré el nombre para definir al pez espada, entonces fue cuando decidí apropiarme de dicho nombre (aunque en este caso como plaga) para este nuevo proyecto de papel, el articulista nunca imaginó cuando explicaba en su artículo que si una hoja estaba en blanco es casi imposible conseguir que se lea y si la antiplaga (haciendo mención al lector) no curaba al mal de los libros que es el olvido, sería el mismo olvido como una epidemia que se iría comiendo a los libros, aunque tampoco imaginó que su articulo sería fruto de mi inspiración para el título y parte de la historia que se utilizó como presentación en el número 1.

Lo que más difícil resultó fue encontrar la subvención para que la revista fuese una realidad y viendo que nadie apoyaba un proyecto que todavía no era palpable, el número 1 salió con capital particular y fue entonces cuando se consiguió que para posteriores números hubiese un patrocinador que en este caso fue el Ayuntamiento de Elche quien apostó por él desde el primer momento.

La intención de la revista es la de no pretender ser localista, ni provincial, ni regional, sino internacional de lengua hispana en su mayoría. Ilustraciones, fotografías, cuentos, poesías, fragmentos de obra de teatro esta son una parte de los que se puede encontrar en la revista. Los colaboradores de la revista van desde Argentina, hasta Méjico, Perú, Chile, Nicaragua, Bélgica y por supuesto España.

Con Chile gracias al maravilloso contacto de una pintora Chilena que conocí en España, Antonela Auda Rojas e internet (por supuesto) ella nos puso en contacto con artistas de su país en especial con Valparaíso y juntos colaboramos a finales del año 2008 en una antología, libro que pretendió homenajear a la amistad que hubo entre Pablo Neruda (Neftalí Reyes) y el poeta Oriolano Miguel Hernández Gilabert. Pero nuestras colaboraciones no han sido solo en un libro, ellos han colaborado en la revista “EL PICUDO BLANCO” y nosotros hemos colaborado en su revista literaria titulada “LA BOTELLA  DEL NAÚFRAGO”.

La revista de “EL PICUDO BLANCO” por su diseño y su fabulosa presentación además de cuidar su calidad de textos e ilustraciones ha sido elogiada por académicos, escritores e ilustradores reconocidos en el mundo del arte.

El diseño del primer número fue de la Granadina (Elysa Castro), el segundo número fue de un Sevillano (Manuel Carabias Plaza), el número tres de la revista lo realizó la Ilicitana (Silvia Orozco Torres) y el número cuatro que no es el último número lo ha confeccionado la Catalana (Ana Beatriz Reina Rojas).

El futuro de la revista pasa por ser un referente en Alicante y poder exportar e importar cultura a través de este escaparate de hojas que se llama “El Picudo Blanco”.

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