Las legendarias lanzas duermen sueños de tierra y sus cabezas de metal sobre cuerpos de barro son descubiertas por la prominente casualidad que las hace desenterrar. Una vez realizada esta introducción a este texto comenzaré a contarles como las lanzas de mi mente han descubierto por la mera eventualidad, otro hecho que tiene que ver con la ciudad de Elche (Alicante). Se sabe que entre los años cinco mil al dos mil quinientos antes de cristo esta ciudad tuvo la denominación de Hélike. La etimología del nombre es de origen Fenicio/Griego en una ciudad que es más que probable que fuese la capital de la Íbera Contestana.
Recientemente leyendo unos diálogos de Platón (429-347 a.C.) titulados  “Timeo y Critias” narraba la historia de la Atlántida y me llamó la atención el nombre dado por éste reconocido filósofo, dicha ciudad hundida la denominó “Hélike”. Así que decidí indagar sobre el asunto y encontré que en el año 373 a.C. décadas antes de que Platón escribiera estos diálogos, existió una ciudad situada en el golfo de Corintio y que se hundió como consecuencia de un terremoto y un tsunami.
Evidentemente la destrucción de la Hélike Hispana estuvo marcada por el ejercito Cartaginés de Asdrúbal como venganza y represalia por la muerte de su suegro Amilcar Barca años antes.
La otra Hélike había sido la capital de la liga Aquea compuesta por doce ciudades Griegas. Su santuario Poseidón era superado en popularidad por Delfos, y tenía colonias en Asia Menor y sur de Italia.  La catástrofe se achacó a la ira de Poseidón porque los habitantes de la Hélike Griega no habían regalado la estatua de bronce del dios a los colonos del Asia Menor o no le habían dejado usarla como molde para una propia.
Fue en el 2001 cuando Dora Katsonopoulou releyendo textos clásicos consiguió descifrar que sus autores no sólo la ubicaban en el mar, sino también en una laguna interior, aunque se sigue desconociendo la exactitud arqueológica de esta ciudad.
Lo que más me sorprendió del nombre de Hélike fue que en el 2003 astrónomos de la Universidad de Hawai descubrieron una luna en el planeta Júpiter y fue en el 2005 cuando decidieron darle el nombre de Hélike.
Bueno y si seguimos escudriñando el nombre de Hélike podemos encontrarlo en una marca de zapatillas deportivas, en uno de los edificios de la Universidad Miguel Hernández, e inclusive en la dudosa historia de una ciudad manchega (Elche de la Sierra) y tal vez, hasta en el queridísimo perro de alguien.

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